Época Colonial
Escuela de los primeros rudimentos
Las reformas Borbónicas de Carlos III (1759 − 1788), Carlos IV (1788 − 1808) y Fernando VII plantean un reordenamiento de poderes entre la institución eclesiástica y la instrucción civil ”que rescatan para el poder de la corona su soberanía en diferentes dominios que como el de la educación se hallaban hasta el momento bajo la potestad y control de las órdenes religiosas”. En el contexto del Estado absolutista, la función de la educación se centraba en la formación de ciudadanos cristianos virtuosos que contribuyeran a la prosperidad del reino y a la obediencia y mantenimiento del poder monárquico. El objetivo de la educación colonial se centró en mantener la fidelidad de los pueblos a la corona española privilegiando la enseñanza de la fe religiosa y moral y propagación de las buenas costumbres.
La existencia de escuelas de primeras letras las cuales fueron sostenidas por los religiosos, particulares y cabildos; desde ese momento hasta las primeras décadas del siglo XIX la escuela de primeras letras mantuvo relación directa con las ordenes religiosas y durante todo el periodo la enseñanza de la religión católica y la moral cristiana estuvieron vigentes en los diferentes planes de estudio formulados durante el periodo colonial.
Las escuelas de primeras letras tenían como fin principal adoctrinar y enseñar los primeros rudimentos de lectura, escritura y aritmética, pues únicamente se enseñaba a contar; la educación que se impartía a través de estas escuelas mantuvo en la ignorancia a la población por la precariedad de recursos, por la inexistencia de maestros preparados, ”la carencia de conocimientos prácticos y experimentales en la educación y las prohibiciones de la metrópoli para la libre penetración de libros y expresión de las ideas” y la escasa cobertura, hacían aún mas precaria la existencia de las primeras escuelas para pobres.
Los primeros rudimentos se basaban en la enseñanza de lectura, escritura y aritmética, pues únicamente se enseñaba a contar.
A través de la educación el Estado mantenía el orden establecido y controlaba el vicio y la ”holgazanería” garantizando de esta manera la seguridad pública y la privada. A partir de este momento la educación colonial queda ligada al Estado por la utilidad que ella representa como mecanismo ideal de uniformidad, control, vigilancia, mantenimiento del orden, difusión de las ideas políticas y religiosas y mantenimiento de la productividad económica. La buena educación que necesitaba el estado era aquella que formara ciudadanos virtuosos, capaz de reformar las costumbres de la población pobre e ignorante que solo producía vagos y holgazanes, situación que suscitaba un peligro inminente para la tranquilidad pública.
Escuela de indios
Las primeras escuelas fueron establecidas por los ayuntamientos, bajo la vigilancia de los frailes. Al fundar una ciudad era norma general que ésta tendría una catequesis para niños y adultos, y una escuela de primeras letras y de bellas artes. Los frailes franciscanos realizaron los primeros experimentos para enseñar a leer y escribir a los indios. Pedro de Gante ha sido considerado como el padre de la pedagogía del Nuevo Mundo, por ser el primero en practicar la enseñanza a los indios nobles de Tezcoco.
Los primeros frailes se vieron en la necesidad urgente de comunicarse con los indios. Necesitaban aprender el idioma nativo. Además, consideraron la imperiosa necesidad del personal que los auxiliara en la ardua tarea evangelizadora. Fue así que Pedro de Gante, utilizando la fuerza de la ley, estableció uno de los primeros colegios para indios: Colegio de San José de los Naturales, en donde reunió alrededor de mil niños.
Enseñó las primeras letras. Debido al éxito no tardó en agregar canto y música, gramática del latín, ya que urgía tener cantores para las iglesias y ayudantes en las ceremonias religiosas.
La educación que impartían los franciscanos a los indios fue de tipo elitista. Pensaban que los indios hijos de caciques debían educarse, pues formaban la clase dirigente y ellos irradiarían el saber, la religión y las buenas costumbres a sus subordinados. En la provincia llegaron a otros extremos. Los hijos de principales eran reunidos en las escuelas, en donde recibían las enseñanzas. Los hijos de maceuales eran llevados al patio del convento, en donde sólo se les enseñaba la doctrina cristiana. Señalaban que los indios comunes no necesitaban aprender a leer y escribir, ni a contar.
Escuelas de mestizos y españoles
Fueron establecidas en áreas urbanas. El colegio de San Juan de Letrán fue fundado por otro eminente fraile: Juan de Zumárraga. Establecido en la capital de México en 1547, estaba dirigido a los mestizos, pero bien pronto adquirió alumnos criollos, niños que eran hijos y nietos de soldados españoles que servían al rey. La cualidad especial de este colegio consistía en seleccionar a los pupilos: suponían que no todos tenían la misma disposición y talento. “Los dotados de ingenio claro se aplican a las artes liberales, y los que por el contrario, carecen de él, a las serviles y mecánica”. Dieron preferencia a los criollos.
Fueron encaminados al estudio de las artes, con el fin de que luego pudiesen establecer escuelas por las ciudades de provincias. Por tener tal objetivo este colegio fue considerado una de las primeras escuelas normales.
Etapas de la educación






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